Analizar el potencial de reconversión de un antiguo corredor ferroviario industrial de 4,2 km en el oeste de Atlanta en un parque lineal conectado a la red de cinturones verdes existente. El objetivo era recuperar un espacio degradado para uso peatonal y ciclista, mejorando la conectividad entre barrios históricamente segregados.
Se realizó un levantamiento topográfico detallado y un estudio de biodiversidad en la zona. Se emplearon sistemas de información geográfica (SIG) para mapear las rutas óptimas, identificando puntos de conflicto con la trama vial y oportunidades para integrar especies nativas en el diseño del paisaje. Se priorizó la accesibilidad universal y la gestión de aguas pluviales mediante soluciones basadas en la naturaleza.
El proyecto se ejecutó en tres fases: descontaminación del suelo, construcción de la senda peatonal y ciclista de 3 metros de ancho, y plantación de más de 500 árboles y arbustos autóctonos. Se instalaron puntos de descanso con mobiliario urbano fabricado con materiales reciclados y señalética interpretativa sobre la historia industrial del lugar.
El nuevo corredor verde ha reducido un 35% la temperatura superficial en verano y ha incrementado un 60% el flujo de peatones y ciclistas en la zona. Se registraron 12 nuevas especies de aves en el primer año. El proyecto ha servido como modelo para otras iniciativas de recuperación de espacios industriales en la ciudad.